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El chef Luis Ronzón emplatando en cuencos de barro oscuro en la cocina de Olivea, Valle de Guadalupe

Mesa Invitada Vol. 2 Luis Ronzón

Por Adriana Rose•Publicado el •1 min•Leer en inglés

Mesa Invitada empieza con una idea simple: alguien más cocina en nuestra casa.

No trae su despensa. Trae su oficio.

El chef Luis Ronzón fue nuestro invitado, y cocinó con lo que da nuestro huerto.

Luis cocina en Ixi'im, en Yucatán. Entre esa península y Valle de Guadalupe hay más que distancia: hay dos despensas que casi no se tocan. Lo que allá es cotidiano —el calor, la humedad, la tierra caliza— aquí no existe. Y al revés.

Aquí preparó un menú degustación de seis tiempos.

Esa es la única regla de la serie, y es lo que la hace interesante. Un cocinero llega con su memoria, su técnica, su manera de sazonar. El huerto no se ajusta a nada de eso: sigue dando lo que ya venía dando.

Por eso el menú no se escribe antes. Se escribe caminando entre las camas, viendo qué está listo esta semana y qué todavía no.

Seis tiempos, entonces, no son seis ideas traídas de Yucatán. Son seis respuestas a un huerto que no es el suyo.

Lo que llega al plato es el encuentro entre dos cosas que no se conocían: un oficio formado en otro lugar y una tierra que no negocia.